Este procedimiento de prevención comienza con la limpieza de la superficie del diente, el enjuague de la superficie para eliminar todo rastro del agente limpiador y el secado del diente.

Se aplica una solución o gel a la superficie del diente, incluso a las cavidades y ranuras, para que se vuelva áspera. Después de unos segundos, la solución se enjuaga con agua y se seca la zona. A continuación, se aplica el sellador líquido y se endurece con luz halógena.

Con la higiene oral adecuada, los selladores podrían durar de 8 a 12 años.

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